Fun Dentist

Por si no te habías dado cuenta, y a pesar de lo que digan por ahí, ir al dentista puede ser tan divertido como necesario. Tienes la posibilidad de teñirte los dientes de algún color bonito y lucir divertidos dibujos, pero antes hay que hacer una limpieza a fondo, quitar el sarro, arreglar las caries y , si se presta, extraer alguna muela en mal estado.

Ir al dentista es sano, necesario y beneficioso. Nadie lo pone en duda. Hay que cuidarse los dientes o acabarás devorando puré de patata toda la vida. Una vez aclarado, ya podemos decir tranquilos aquello de ¡pero que miedo da oír el sonido de las herramientas del buen doctor hurgando en tus premolares!. Pasar por semejante trago tiene su recompensa, aunque nunca hemos visto a nadie acudiendo al dentista con una sonrisa. Sin embargo, se da el caso contrario cuando hablamos de aquellos que, ante un aburrimiento más intolerable que el dolor de encías, le dan a los juegos de dentistas.?¿Por qué ocurre ello?, pues porque en los juegos de dentistas no hay dolor, angustia o sufrimiento, sino todo lo contrario. Aquí los pacientes son tan felices como los dentistas que se dedican con tesón a cuidar sus dientes, lo que va de perlas para quitar el tiñe al infante poco acostumbrado a esas rutinas. Cuando termines no podrás evitar exclamar un ¡¡Que majos que son los dentistas!!. Y nosotros decimos “Olé!” a eso. ¿O era “Ay!”?.